Los primeros días en casa


  Es muy difícil predecir el comportamiento de un erizo ante un cambio de casa y la mayoría de veces esa nueva experiencia les asusta demasiado por lo que es normal que se muestren algo desconfiados los primeros días o incluso las primeras semanas. 


v  Se asusta con facilidad y con el más mínimo ruido se cierra.

v   Al intentar cogerlo se hace bola y emite sonidos parecidos a los de una locomotora (se bufa) y en ocasiones da pequeños saltitos.

v  Comen a escondidas (normalmente de madrugada cuando la casa está en silencio).

  

  Ante este comportamiento es muy importante que las primeras veces que interactuamos con él  tengamos paciencia y lo tratemos con mucha delicadeza para que asocie nuestra presencia con algo positivo.

Intenta no hacer ruidos que aumenten su desconfianza (hablar demasiado alto, ruido de pulseras, ruido de bolsas de plástico etc.)

Intenta no hacer movimientos bruscos.

  Si esta hecho bola… no intentes abrirlo a la fuerza, solo conseguirás mosquearlo.

  

  No siempre pero sí que a  veces… ganarnos la confianza de un erizo es una tarea algo complicada y a algunos les cuesta algo más que a otros. Eso puede deberse a muchos factores como: nuestro propio miedo a manejarlo, el carácter del erizo o incluso la simple presencia de otra mascota.

   En mi opinión, no existen los erizos malos sino que los más o menos miedosos  y los más o menos testarudos. Y por muy mal humor que tengan los primeros días, tarde o temprano todos se acostumbran a su nueva casa. Por eso es importante no rendirse y tener la paciencia suficiente.

  A continuación te ponga una pequeña guía que puede servirte de ayuda…


Paso Uno: ¿Y ahora cómo te cojo?

   Para sacarlo de su casa, aunque este hecho bola, puedes   introducir las puntas de los dedos por debajo de su cuerpo y levantarlo con las dos manos. Sin hacer presión para evitar pincharnos.

v   No tengas miedo a que te pinche o muerda.

v    Intenta no hacer movimientos bruscos o ruidos que hagan que se asuste aún más.

v    Usar guantes para levantarlo dificulta la tarea de acostumbrarlo a nosotros   y en cualquier caso tiene que ser una solución temporal.

   

Paso Dos: Ya está fuera ¿y ahora qué?

  Una vez fuera de su casa… es tan importante que se familiarice con su nuevo entorno como que nos conozca a nosotros. Y para ello podríamos: 

Dejarlo en algún sitio para que pueda investigar y olfatear   todo a su aire. Al principio es mejor vigilarlo a distancia y una vez que este algo más confiado (se abre y empieza a dar algún que otro paseo aunque este en guardia) acercarnos para interactuar con él.  

  Al principio y para aquellos ericitos que no se han tomado muy bien el cambio de casa, es mejor sacarlos a menudo y a ratitos cortos para que no se agobien demasiado.


Paso Tres: ¡Quiero ser tu amigo!

   Si esta hecho bola, puedes dejarlo en la palma de la mano (boca abajo) y esperar pacientemente a que se abra. Aunque puede parecer que esta tras un muro… está oliendo tu mano a través de un pequeño hueco.

  Lavarnos las manos con el mismo jabón  para que siempre detecte el mismo olor, también puede ser de ayuda.

  Si está demasiado nervioso… una forma de tranquilizarlo podría ser la de cubrirlo (por arriba y abajo) con las palmas de las manos (creo que no hace falta recordar que debes dejar un huequecito para que pueda respirar).

Un ejercicio de confianza muy eficaz es el de hacer que ande de una mano a otra (haciéndole como un camino sin fin).

  Los más golosos son fáciles de conquistar ofreciéndoles de vez en cuando alguna que otra bolita de pienso.

  Mientras estás viendo la televisión puedes dejarlo en tu regazo. Si lo cubres con la mano, no tardará en quedarse durmiendo.



  ¡¡¡Que no te pille de susto!!!

  Los erizos son animales nocturnos  y de pequeños son bastante dormilones por lo que es normal que pasen gran parte del día bajo la manta.

                                     

  Para interferir  lo mínimo posible en su “reloj biológico”, por lo menos mientras que sean pequeños, es mejor sacarlos  por la tarde noche (por ejemplo a partir de las 19:00).

Estará de mejor humor y más activo.

                                  

  Desde su nacimiento, las púas de un erizo se renuevan continuamente  pero entre las  6 y 9 semanas aproximadamente  tiene lugar la primera muda por lo que no será de extrañar:

v  Encontrarnos un montón de púas (entre 5 y 15)  cuando estamos jugando con él.

v  Para algunos esa etapa es bastante molesta  y a veces dolorosa, por lo que puede que tenga cambios de humor repentinos (sobre todo cuando intentes acariciarle las púas)  y que se rasque de vez en cuando.  

                                                         

  El ungimiento es una reacción natural provocada por la percepción de un nuevo sabor  y consiste en la expulsión de una espuma (vía oral) que el erizo tiende a limpiar en sus púas.

  Es normal que las primeras veces  al verlo te impresione  o tal vez asuste. No te preocupes, es  un comportamiento muy normal. ¡No lo has envenenado, ni  tampoco tiene la rabia!🙂